PEI

Proyecto Educativo Institucional

 

"Construyendo Conocimientos, Valores y Actitudes, un Aprendizaje con Significado"

La idea del ser humano como sujeto activo constructor de saberes mediante el lenguaje, implica una concepción particular de la educación y particularmente de los modos en los que se enseña y se aprende. En esta sección, se hará una presentación del enfoque pedagógico en el que el Colegio Abraham Lincoln fundamenta su diseño curricular y en general todo su quehacer pedagógico. 

Al hablar de construcción de conocimientos, valores y actitudes, se quiere resaltar el hecho de que en el proceso educativo, los individuos son los actores principales responsables de su formación, son producto de su capacidad para adquirir conocimientos, de reflexionar sobre dichas capacidades, de actuar de manera racional sobre su entorno y por supuesto de construir sociedad y cultura.

Desde esta perspectiva, el conocimiento no se recibe pasivamente, sino que se elabora y reelabora continuamente por sujetos cognoscentes.

Así, la mente humana no es una fiel copia del entorno, sino un conjunto de esquemas y representaciones elaboradas por el individuo a partir de esquemas y representaciones que posee previamente. Estas han sido anteriormente construidas y determinan el surgimiento de nuevas construcciones, dicho proceso depende fundamentalmente de dos factores; por un lado, que los conocimientos previos puedan relacionarse en mayor o menor medida con la nueva información y por otro, que se den actividades externas e internas que posibiliten dicho logro.

De acuerdo con Coll (1991) una concepción constructivista de la enseñanza y del aprendizaje implica que la educación es una práctica social y socializadora que incide en el desarrollo de la identidad personal. Esta visión es respaldada y enriquecida por diversas corrientes que, aunque se sitúan en puntos diversos coinciden en la importancia de la actividad constructiva del alumno dentro de su proceso de aprendizaje. Algunas de estas corrientes son el enfoque psicogenético piagetiano, la teoría de los esquemas cognitivos, la teoría ausubeliana del aprendizaje verbal significativo, la teoría sociocultural del desarrollo y el aprendizaje, entre otras.

Dentro de esta presentación, es necesario hacer referencia a la llamada “Enseñanza para la Comprensión” la cual propone una definición no-representacional de la comprensión que no tiene en cuenta los aspectos propiamente cognitivos sino los aspectos disposicionales o la posibilidad de desempeño de los estudiantes, según esta perspectiva, “comprender” es la capacidad de desempeñarse de manera flexible a partir de lo que se sabe. Según Perkins (1999) la Enseñanza para la Comprensión propone un tipo de constructivismo que podría denominarse “Constructivismo del Desempeño” que “pone el énfasis en construir un repertorio de desempeños de comprensión para los estudiantes, más que en cultivar la construcción de representaciones” (Perkins, ibid) En este sentido, es posible encontrar una relación importante entre los dos tipos de constructivismo reseñados, pues según el “Constructivismo Representacional” se otorga un papel central a la actividad mental constructiva del estudiante, a la formación de representaciones mentales cada vez más potentes que permiten diversos desempeños. Mientras que el desempeño en el segundo enfoque es evidencia de la complejidad de la representación alcanzada a lo largo del proceso educativo, aunque no el único fin de dicho proceso. Así las cosas, el enfoque acogido por el Colegio Abraham Lincoln, asume que el aprendizaje debe ser significativo para el estudiante, relacionando la nueva información con los conocimientos previos de tal forma que la representación, mediada por la actividad del individuo, le permita acceder a nuevos y mayores conocimientos. Este enfoque es propuesto y desarrollado por autores como Ausubel, Novak, Hanesian, Gowin, Coll, Díaz-Barriga, entre otros.

Para que se dé un aprendizaje significativo es necesario tener en cuenta una serie de elementos como:

• Los conocimientos previos de los aprendices y su relación con el nuevo conocimiento. Es decir, el aprendizaje significativo se evidencia en esquemas de conocimiento producto de la relación sustancial entre las representaciones previas de los estudiantes y los contenidos curriculares.

• Las estrategias de enseñanza deben guardar una relación lógica, psicológica y no arbitraria con el estado de desarrollo alcanzado por el estudiante en el momento de la enseñanza. Es decir, se deben establecer “puentes cognitivos” entre los esquemas precedentes y la nueva información de tal forma que el conocimiento generado sea asimilado de manera significativa y tenga sentido para el estudiante.

• Fomentar la participación activa del estudiante en su proceso educativo, generando la motivación intrínseca y los esquemas que se requieren para aprender a aprender. De esta forma se logra que el estudiante desarrolle la capacidad de aprendizaje autónomo y la meta cognición.

• Reconocimiento de tres fases o momentos del aprendizaje: Inicial, Intermedia y Final, en las que el estudiante parte de un reconocimiento trivial en el que se establecen relaciones básicas entre el saber previo y los contenidos, pasando por un desarrollo de estrategias de asimilación y reestructuración de las estructuras precedentes mediante la actividad mediada por la intervención educativa, hasta llegar a un dominio de las conexiones posibles entre los contenidos que se manifiestan en multiplicidad de desempeños o escenarios de aplicación.

• Los contenidos de aprendizaje pueden ser diversos: Declarativos “Saber Qué”, Procedimentales “Saber Hacer” o Actitudinales-Valorativos “Saber Ser” y aunque todos son susceptibles de enseñanza, cada uno tiene modos específicos de mediación efectiva.

• Aunque los contenidos tienen gran importancia en el desarrollo del currículo, estos hacen parte de una estructura más general que se produce al organizarlos dentro de una secuencia lógico-pedagógico-psicológica, dicha estructura general apunta al desarrollo de procesos, que son el fin último de la intervención educativa.

Frente a este último aspecto es necesario resaltar la importancia que el enfoque pedagógico del Colegio Abraham Lincoln le da a los contenidos Actitudinales-Valorativos. La actitud en este sentido se entiende como un constructor que media la acción del sujeto y que está compuesto de tres componentes: cognitivo, afectivo y conductual (Bednar y Levie, 1993, Citado por Díaz- Barriga, 2002) Al mediar la acción del sujeto, puede decirse que la actitud tiene un componente evaluativo, es decir, le permite al sujeto evaluar su actuación y juzgar cursos de acción alternativos. Las actitudes, al ser constructor, son aprendidas y desarrolladas en la interacción social y reflejan los valores que tiene una persona.

Por otra parte, los valores pueden entenderse en este enfoque como “principios éticos interiorizados respecto a los cuales las personas sienten un fuerte compromiso de conciencia, que permiten juzgar lo adecuado de las conductas propias y ajenas” (Sarabia, 1992, Citado por Díaz-Barriga, 2002). Así, valores y actitudes se constituyen en parte fundamental del currículo del Colegio Abraham Lincoln y se articulan con el proyecto de convivencia y valores humanos, como se mostrará en la sección destinada a esta iniciativa.

El enfoque adoptado concibe la evaluación como un proceso que hace parte integral tanto de la enseñanza como del aprendizaje. Esta permite tanto a profesores como a alumnos obtener la información necesaria para reflexionar y establecer estrategias de mejoramiento del proceso educativo. Sin embargo, esta no es la única función de la evaluación, esta también tiene un propósito formativo, en el Lincoln, la evaluación es también una oportunidad de aprendizaje. De acuerdo con el enfoque adoptado, la evaluación no tiene como finalidad identificar el grado de apropiación de unos ciertos contenidos, sino más bien, el nivel de dominio alcanzado frente al desarrollo de cierto proceso educativo. En este sentido, la evaluación es continua, secuencial, significativa y contextualizada. Se busca identificar la funcionalidad de los aprendizajes, es decir, la posibilidad de aplicarlos a tanto a futuras situaciones de aprendizaje como a la vida cotidiana.

Por último, la evaluación de los aprendizajes puede hacerse desde múltiples perspectivas; la individual-subjetiva o auto evaluación, entre pares o con evaluación o desde el docente que sería una instancia externa al estudiante que en este caso tiene el conocimiento de la disciplina, esta se conoce como hetero evaluación. Visto así, el proceso evaluativo en el Colegio Abraham Lincoln trata de ofrecer tanto al estudiante como al profesor, una amplia gama de posibilidades que permitan enriquecer todo el proceso educativo. De allí que la evaluación se conciba como una acción dinámica que posibilita el nuevo aprendizaje, lo que en el sentido de lo enunciado anteriormente, contribuye de manera fundamental al desarrollo de la autonomía.

Evidentemente, el tema de la evaluación no se agota en estas líneas, pero queda enunciado en sus lineamientos generales. Veremos más adelante cómo se concibe la evaluación de los aprendizajes desde cada una de las áreas del conocimiento identificando la relación con el sistema general de evaluación institucional enunciado en el Análisis de la Situación Institucional desarrollado en la primera parte de este documento.

A modo de resumen, el enfoque que se ha presentado hasta aquí, tiene como elementos esenciales los siguientes:

• Existen unas estructuras previas al aprendizaje y toda intervención educativa debe partir de su reconocimiento

• La asimilación de los aprendizajes por parte de los estudiantes implica la aplicación del principio de Acción-Reflexión.

• Una asimilación exitosa descansa en la aplicación del principio del desequilibrio cognitivo, en donde el error se convierte en una oportunidad de intervención pedagógica y el conflicto cognitivo es la ocasión propicia para fomentar la reorganización de los esquemas mentales.

• Los contenidos se entienden como medios que contribuyen a los procesos que son fines en sí mismos. Esto implica que el currículo debe estar orientado por problemas que apuntan a la concreción de los procesos y que el trabajo en aula debe estar centrado en proyectos que permitan contextualizar el aprendizaje en entornos significativos.

• Para lograr el aprendizaje significativo, se requiere tanto de la acción autónoma de los estudiantes como de su trabajo cooperativo, es así, como el enfoque que adopta el Abraham Lincoln da gran importancia a la interacción social en el aprendizaje.

• Gracias a la interacción social se construyen valores y actitudes que contribuyen a la formación integral de seres humanos, este componente es fundamental dentro del desarrollo curricular.

• La evaluación de los aprendizajes se enfoca desde varias miradas, la auto evaluación que le permite al sujeto reflexionar sobre su propio proceso y construir una identidad personal, la con evaluación que privilegia la comunicación entre pares y la hetero evaluación que permite al estudiante recibir la asesoría y retroalimentación del docente en el desarrollo de su proceso de aprendizaje.

Siguiendo a Cesar Coll, (1991) este enfoque asume que el concepto de Aprendizaje Significativo posee un “valor heurístico”, debido a que tiene un gran potencial como instrumento de análisis, reflexión e intervención psicopedagógica. La importancia de este enfoque radica en la perspectiva que permite estudiar los aspectos implicados en el proceso educativo y en su carácter dinámico que exige de las instituciones educativas una continua actualización que responda a las exigencias del mundo cambiante en el que vivimos. 

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